Saturday, July 14, 2007

Los talentos de Mr. Ripley


“Sentí un delicado reconocimiento cuando leí por primera vez la perturbadora historia de Tom Ripley, personaje creado por Patricia Highsmith para protagonizar una serie de novelas en las que el villano se sale con la suya, pero aun así, no puede escapar de la culpa. Con su nariz aplastada contra el vidrio de un mundo que ansía –pero del cual se siente excluido– Ripley me conmovió en algún punto, así como lo hizo con miles de lectores en la primera mitad del siglo XX. Creo que todos nosotros hemos conocido como es sentirse fuera de las cosas. Incluso podemos haber fingido ser alguien diferente, con el fin de triunfar o ser aceptados. Esta es una de las cosas que nos hacen humanos, y reconocerlo hace que lo veamos humano a Ripley.

“Esta perturbadora conexión con Tom Ripley, uno de los personajes más fascinantes de la ficción, así como la ansiedad de sentir que lo que a él le ocurre nos es familiar, al menos en nuestras pesadillas, me llevaron a realizar este filme. En él traté de explorar las trampas que nos tendemos a nosotros mismos, con ostentación y decepciones, para darnos cuenta de que es allí donde podríamos terminar, sin la segura cincha de la moralidad alrededor de nuestras cinturas. La novela es acerca de un hombre que comete asesinatos y no es atrapado. El filme parte de allí en un sentido crucial, para llegar a la conclusión de que eludir la responsabilidad no es lo mismo que eludir la justicia. No se puede ser impune. Ripley, siempre buscando en amor, amar y ser amado, sabotea la oportunidad del amor. Al aniquilarse a si mismo, al asumir una identidad ajena, Ripley se condena a no ser nunca libre de ser verdaderamente él mismo. Su pacto con el diablo consistió en preferir ser un falso alguien antes que un verdadero Don nadie.

“De esta forma, sus aventuras en Europa se convierten en un relato aleccionador, que describe los costos de abandonar la propia identidad, en pos de ser alguien que uno quisiera ser. Entramos en un mundo sin aire, claustrofóbico, junto a Tom Ripley. En la novela, su fría y dislocada perspectiva atrae al lector y lo convence de que aquello que objetivamente es un extremo, tiene un sentido perfecto en la cabeza de Ripley. Al realizar el filme, el desafío fue entusiasmar al público a comprometerse con el material, como yo lo hice cuando lo leí: habitar cada uno de los pasos en el viaje de Ripley hasta que, como un niño que en el mar se olvido de la marea, miramos atrás y nos damos cuenta de que estamos peligrosamente lejos de la costa. La historia esta contada por completo desde el punto de vista de Ripley, a tal punto que no hay escena en la que él esté ausente. Esto significa que el mundo que vemos en el filme es el mundo de Ripley; la lógica es la lógica de Ripley.

“Tom Ripley es como un niño que derrama jugo sobre el mantel y en el esfuerzo por ocultar su error voltea la tetera, estrella un plato, raya la mesa, le prende fuego y termina quemando la casa. En su mente, todo lo que hace surge de su amor por Dickie, por la vida de Dickie, por la buena vida, la amistad, la cultura y el dinero. En este sentido, ésta es también una historia de clases. A comienzos de la novela Ripley no planea matar a Dickie, sino todo lo contrario. La escena de la muerte de Dickie comienza con Ripley revelando la profundidad de sus sentimientos por Dickie, horriblemente mal calculados y cruelmente rechazados. Dickie muere en un rapto de ira, y es su propia capacidad de violencia la que exacerba el movimiento de vaivén de un remo, en una lucha por matar o morir.

“En el filme es un accidente que inadvertidamente le brinda a Ripley una oportunidad definitiva. Y, como suele ocurrir en esta historia, es una oportunidad que él mide tanto desde la vergüenza como desde el cálculo. Nadie en esta historia ve la verdad que está frente a si, debido a las distorsiones de los preconceptos propios. La relación de Herbert Greenleaf con Dickie es de una instancia crucial, en la cual el mecanismo del filme, de mentiras y huidas, depende la falta de fe que el padre tiene por su hijo, prejuicio que lo hace incapaz de ver la mano de Ripley en lo que ha ocurrido. Sólo Marge Sherwood, con un rol más sustancial que en la novela, posee un espíritu lo suficientemente ordenado como para recibir a Ripley y luego sospechar de él. Pero la confabulación de los hombres, un rasgo de la historia y de la época, la socava...”

[Así describía, hace ocho años, el cineasta estadounidense Anthony Minghella su fascinación por la serie de novelas de Patricia Highsmith protagonizadas por Tom Ripley. Minghella dirigió en 1999 una adaptación de la primera de estas novelas, El talentoso Sr. Ripley (también conocida como A pleno sol). La película de Minghella se tomaba muchas licencias respecto del original: la confusión derivada de los asesinato se empata con una exploración casi adolescente de la sexualidad de Ripley; la fascinación por el mundo de opulencia y lujo que Tom siente por Dickie termina conduciéndolo a un enamoramiento torpe en su forma de expresarse; se acentúa el resentimiento de clase que Tom siente por sus nuevos amigos, ricos pero vulgares e ingenuos respecto de la conciencia sobre sus propios talentos; al final, Minghella le da a Tom la oportunidad de ser feliz con alguien que lo comprende, pero él es incapaz de expandir los límites de su mundo para incluir a alguien más. Algunos de los cambios funcionan, otros no tanto. Pero lo interesante es que, a través de esas rebabas más que evidentes de la lectura que Minghella hizo de Highsmith, se transparenta la eterna pregunta sobre cómo volver a contar una historia que, al momento de descubrirse, se cree escrita para uno mismo como destinatario privilegiado. Decía Arturo Ripstein que la única forma de sacarse de la cabeza una historia que le comenzaba a obsesionar y a fascinar a partes iguales, era contándosela a alguien más. Por eso el sólo puedo estar en paz cuando filmó su versión de El coronel no tiene quien le escriba… Podría decir que la saga de Tom Ripley me gusta exactamente por las mismas razones que a Minghella, y sin embargo, siempre que le cuento a alguien fragmentos de las novelas de Patricia Highsmith, acabo disculpando al personaje de la misma forma que me gustaría que alguien me disculpará a mi por los errores cometidos. Es Tom Rimpley, de alguna forma soy yo, pero nunca se agotan las posibles lecturas ]

12 comments:

Yayo Salva said...

No conozco esta nueva versión de "A pleno sol", pero recuerdo con agrado la que realizó René Clément en 1960, con un extraordinario reparto.

Ben said...

Excelente post, mi querido Mario. Me ha traído muchos recuerdos. Mr Ripley es uno de mis personajes favoritos y la película me gustó bastante, aunque haya diferencias en la historia (¿qué adaptación no las tiene?)

Saludos

tnf25 said...

Sin lugar a dudas una de las mejores, sino es que la mejor película de Minghella. Y en cuanto a la novela, es fabulosa..y tal como lo dices , si bien no puedes disculpar al personaje..Hasta cierto punto lo justificas..y es que quien no quiere a veces, si no es que la mas de las veces, queremos si bien nos ser disculpados al menos entendidos en nuestros actuares.....BTW amo!!! el reparto de esa pelicula

Silencio said...

Lo que más me gusta de la película, es cuando canta my funny valentine, es muy parecida a la de Chet Baker, vamos así hasta yo me gano a Dickie, claro que de eso a llevarselo a la cama, bueno a su vida en general esta ba un poco equivocado, y bueno me faltó ver dos veces esa donde Malcovich hace a Ripley, ahi no me pareció tan brillante, un poco más tranquilo, no se digo que me falta una segunda revisión.

Saludos

Fanmakimaki ファンマキマキ said...

Vi al peli y me inquieta la relación de amo y esclavo que se traen lso dos. Tengo el libro en inglés pero no me he atrevido a leerlo.

Tessitore di Sogno said...

Secundo la moción de que "My Funny Valentine" es una exquisita expresión del jazz convertido en romanticismo, esta es una de las cintas que descubrí durante mi adolescencia y sin duda un parteaguas en mi autodescubrimiento, recuerdo que al llegar de un pueblito en provincia a una universidad al sur de esta gran urbe me sentí totalmente aislado, con el tiempo aprendes a defenderte y a mezclarte en un mundo con el que de plano no me identifico pero al que ya no le temo... Volviendo a la cinta las escenas en Roma/Venecia en combinación con la música y la época en la que está ambientada hacen de ella una delicia.

PS. Cuando pienso en Italia siempre vienen a mi mente flores, me da hambre y ganas de cantar Caruso de Dalla aunque siempre termino haciéndolo en la regadera y no en Sorrento LOL!... Abrazos señor super Mario!

UnBlogDePelícula said...

Efectivamente Minghella tiene razon al decir que Ripley es como un niño que se olvido de la marea y no se dio cuenta de lo lejos que estaba de la costa. No se dio cuenta de qué tan lejos podria llegar para lograr acercarse a lo que el deseaba. Y me pregunto yo, acaso Tom realmente sabia qué era lo que deseaba???

Por cierto, el titulo completo del filme es The Mysterious Yearning Secretive Sad Lonely Troubled Confused Loving Musical Gifted Intelligent Beautiful Tender Sensitive Haunted Passionate Talented Mr. Ripley. Ripley anhela, se confunde, ama, se mortifica, se apasiona... en secreto, en su mente...

Arkturo said...

A mi me mola mucho Jude Law en ese papel, sin duda alguna El Damon le queda en el justo papel, toda es a multiplicidad de personajes

Currito said...

Me siento súper identificado con mr Ripley. Buen post, disfruté del talento de mr Mario, jeje. Besos.

Senses & Nonsenses said...

siempre he pensado que soy más lo que los otros piensan de mí, que una identidad autónoma propia. es más, mi identidad lucha, se mide, se piensa, constantemente, con la subjetividad de los otros respecto a mí.

no sé si me salí mucho del tema, pero me hiciste pensar.

un abrazo.

Miguel Cane said...

¿Estricto?

Ni tanto.

¿Cuando vuelves por casa?

Cúidate, Tom Ripley.

Mario said...

Yayo:

Creo que son versiones diferentes, cada una con sus aciertos y su forma de leer a Highsmith. Dos visiones no necesariamente opuestas, pero si muy distintas de Tom Ripley y la soga que voluntaria, pero inconscientemente, se coloca en el cuello. Habrá que ver si esta segunda versión soporta la prueba del añejamiento, para saber si la uva era de buena cosecha… Un abrazo, Yayo…

Ben:

Tienes razón. Tom Ripley es un gran personaje. Y creo que se lee diferente conforme te caen los años encima. Ahora descubro que el Tom de la última entrega de la serie de Highsmith, “The Boy Who Followed Ripley”, es él mismo frente al espejo de un chico igual de confundido que el que era él en “A pleno sol”… ¿Qué hacer si uno se encuentra, en un momento y en una posición privilegiados, con una persona idéntica a como era uno hace algunos años? ¿Uno acaba enamorado de esa imagen de uno mismo o de la persona en realidad? No lo sé, pero la ambigüedad de Patricia Highsmith en esa novela es soberbia… Un abrazo, Ben

TNF25:

Acabo de leer algo que escribía un crítico de cine español, Carlos Boyero, sobre Tony Soprano y que muy bien podría decirse de Tom Ripley: siempre estás a punto de quererlo, cuando te das cuenta de que ha cometido una nueva fechoría de la que ha salido impune. Y con conocimiento de causa, sigues fascinado por sus talentos que contrastan aún mas sobre el fondo rojo sangre de sus crímenes… Yo también creo que es la mejor película de Minghella. Hay que ver la forma en que plantea la devoción romántica de Ripley por Dickie, para darse cuenta de la sutileza de Minghella para manejar con muy pocos elementos toda la carga enfermiza de la relación… Y, si, yo creo que allí Matt Damon dio su mejor interpretación hasta el momento… Un abrazo, Toño

Silencio:

“My funny Valentine” cantada por Matt Damon es tan patética como conmovedora (aunque cada vez creo más que ambos adjetivos no hacen más que describir una misma cosa). La fascinación de Ripley por el jazz, a mi me parece uno de los mayores aciertos de la adaptación de Minghella. Me gusta mucho esa escena cuando, antes de su viaje a Europa, él escucha en su sótano “Guaglione” cantada por Marino Marini, y piensa: “¿cómo diablos me va a gustar esto que no se si canta un hombre o una mujer?” Finalmente, Dickie y Tom acaban encontrando en el jazz un suelo común en el que crece una afinidad que no podrán controlar… Un abrazo, en cualquier parte del mundo que te encuentres en estos lluviosos días de verano…

MakiMaki:

“Todos tenemos un perro y un dueño”: que es otra forma de decir que las relaciones humanas siempre son asimétricas, que hay uno que está más dispuesto a perdonar las cosas del otro, que siempre uno es el que lleva la batuta y el otro el que se deja llevar. Pero aquí, esta idea del perro y el dueño, del amo y el esclavo, del guante y la mano que lo usa, se lleva al límite… Highsmith es una estupenda lectura de verano. Y mejor seguir las cinco novelas en orden cronológico, hasta llegar a la última.

Tessitore:

“Es preferible ser un alguien falso que un auténtico don nadie”. ¿Recuerdas esa frase que Minghella convierte en el hilo conductor de su película? El pobre de Tom escapa de la justicia, pero no puede escapar de su conciencia; tampoco puede huir de esa vida que está siendo fracturada por esa negativa a reconocer que se ha equivocado y que debe confiar más en los demás… Sin embargo, hay algo en Tom –quizá su imaginación, tal vez su capacidad de ver las cosas desde afuera– que le da más derecho a vivir en medio de esa cultura europea a la que Dickie llega por aburrimiento. Hay algo de aristocrática en la vocación asesina de Tom, aunque en su caso el conoce de primera mano toda esa sordidez de la que trata de huir y que a otros les resulta tan divertida. He allí ese resentimiento que tan bien describe Minghella… Para ti, también, un abrazo… Por cierto, hay una versión de “Carusso” interpretada por Gavin Friday que debes escuchar…

Chico del blog de película:

Una muy buena pregunta: ¿hasta qué punto Tom sabía lo que realmente deseaba? O, ¿en qué momento la atracción erótica que siente por Dickie es resultado de una especie de fascinación narcisista con una imagen de lo que él quiere para sí mismo? Por eso Tom, como Narciso, está condenado a nunca concretar sus reclamos amorosos. Y cuando por fin alguien lo corresponde, a Tom le asusta demasiado la idea de ser de nuevo él mismo frente a quien lo quiere por lo que realmente es. “Dime cosas buenas de Tom Ripley”, le pregunta Tom a Peter un momento antes de estrangularlo. Y él responde: “Tom es inteligente, hermoso, y eso es bueno. Tiene alguien que lo quiere, y eso también es bueno”… Gracias por recordarme ese título completo, que es genial…. Un abrazo

Arkturo:

Efectivamente, Law y Damon están muy bien en la película. Y el juego perverso que entablan ambos está muy bien logrado. Yo no se hasta qué punto un actor se da cuenta, en el momento de recrear una historia en particular, que está haciendo algo mágico que perdurará con el tiempo. Todo el coqueteo muy sutil entre ambos; la intromisión del personaje de Gwyneth Paltrow en ese mundo masculino de chicos jugando a la guerra; la rendición amorosa del papel de Cate Blanchet y que Tom no puede responder por más que lo desee, por las ventajas de “normalidad” que le acarreará… Todo está muy bien equilibrado en la peli… Un abrazo, Arkturo, hasta donde te encuentres en tus viajes itinerantes…

Currito:

No sé por qué todos nos sentimos identificados con algo de Ripley. Puede ser que sea un momento para que los antihéroes hagan acciones heroícas; una época para reconocer en uno mismo la tentación del mal; una época demasiado nihilista que necesita encontrar de nuevo el centro de gravedad a través de estos personajes límite. Es fascinante. Yo leía por allí sobre Patricia Highsmith y el complejo que tenía por lo que ella consideraba una total carencia de atractivo físico. Quizá ella fue Tom Ripley por primera vez… Un abrazo, y gracias por venir a visitarme…

Senses:

Para nada te has ido del tema. Finalmente, lo que Highsmith hace con Ripley a lo largo de la historia es mostrar la capacidad de adaptación del ser humano, la forma en que uno puede reaccionar de maneras inesperadas en situaciones en las que uno tampoco se imaginaba. Es un derecho perfectamente legítimo el reclamar el espacio de libertad para autoconstituirse como a uno mejor le plazca, sin dañar a los demás. Nuestras identidades son líquidas, como decía Zygmut Bauman, y nuestros terrores también son líquidos en la medida que se transforman con el tiempo. No es que a Tom le fascine matar, sino que ha aprendido que caminar por el lado salvaje de la vida (como cantaba Lou Reed) implica volver a la relación entre presa y predador que está establecida para el mundo natural… Un abrazo, Senses…

Miguel:

Claro que lo haré… Siempre es grato volver. La noche de San Juán también trae a los amigos como tu de regreso… Un abrazo, y mucha suerte en esos nuevos parajes…