Saturday, December 09, 2006

Hacer de la propia vida una obra de arte




“Después de muchos años de trabajo, pienso que ser escritor significa descubrir la persona secreta que uno alberga y el mundo interno que hace posible esa persona”. Con estas palabras, el escritor turco Orhan Pamuk marcó el punto climático del discurso que pronunció el día de ayer en la Academia Sueca con motivo de la concesión del Premio Nobel de este año. Cuando un escritor de la talla de Pamuk recibe un premio como éste, no sólo es bienvenido por la calidad de la obra que se celebra, sino por la atención mundial que se atrae sobre un escritor que de otro modo permanecería desconocido para el gran público. En años anteriores, el premio de la Academia Sueca hizo célebres a autores hasta el momento tan poco difundidos como Naguib Mahfuz, Wislawa Szymborska o Seamus Heaney, y dio el espaldarazo definitivo a ese genio de la ironía que es Dario Fo. También son muy conocidos los casos de autores a quienes el codiciado galardón se escapó de manera irremediable: Borges, Rulfo, Nabokov, Pessoa. Y quizá nunca lo obtenga Milan Kundera.


Es bien sabido que hay una buena dosis de política en la concesión de los premios literarios, y que no sólo se celebran las características que hacen excepcional una escritura, sino también la perspectiva sobre el mundo, la política y el arte que puede aportar una persona situada en una geografía precisa y con un tiempo específico. Todo don, como decía Truman Capote, trae consigo un látigo y éste casi siempre es para autoflagelarse. Recibir un premio, y las consecuentes miradas que se atraen sobre la persona, genera una responsabilidad que debe asumirse. Un autor como Pamuk no podrá volver tan fácilmente al aislamiento y la soledad que señalaba en su discurso como el contexto necesario para el ejercicio de la escritura. Ahora, buena parte de la intelectualidad europea, le exige a Pamuk que sea el portavoz de la cultura turca. Como si una cultura entera pudiera reducirse a una de sus voces. Pamuk decía que escribir es estar fuera del mundo, pero con un profundo amor hacia éste que lo hace querer volver a situarse entre los seres humanos para entablar un diálogo que no se agote en una sola generación y perdure a través del tiempo. Pamuk dijo también que para escribir hay que ser paciente y saber aceptar la soledad del encierro sin amargura, sabiendo que la tarea de la creación es “como cavar un pozo con una aguja”. Escribir desde la soledad e intentar entablar un diálogo con otros seres humanos con los que nos separan cosas tan personales e irrenunciables como la política, la religión o la moral, parece una empresa peligrosa y de muy difícil éxito.


Escribimos, pintamos, componemos música, esculpimos, fotografiamos, representamos en el teatro y en el espacio coreográfico, cantamos, o simplemente creamos, para descubrir la persona secreta que somos, como decía Pamuk, pero también para sacar a flote las dimensiones del mundo que nos hace posible ser lo que de hecho somos. Y aspiramos a que ese proceso de descubrimiento sea enriquecido por la lectura de otras personas que están embarcadas en su propio viaje interior. Quizá nunca les conozcamos, pero el diálogo que se plantea es más real que el que tenemos con individuos con los que convivimos a diario en el trabajo y que sólo saben nuestro nombre y nada más.


Entre la paradoja de estar y no estar en el mundo, que define la situación del escritor y del creador en general, se define el diálogo abierto e inconcluso que el arte siempre plantea. Se ha vuelto un lugar común afirmar que la vida debe poder ser vivida como una obra de arte, para que los seres humanos seamos capaces de dejar un margen de indeterminación en nuestras vidas que nos permita el real ejercicio de nuestra libertad. Debemos poder emular la libertad del artista en la toma de nuestras decisiones: la religión que abrazamos (o incluso el ateísmo que decidimos), la crítica hacia el pensamiento hegemónico, la persona de la que nos enamoramos, las formas en las que ejercemos nuestra sexualidad, las oportunidades laborales y educativas que queremos definan nuestra vida.


Un artista siempre tiene un dejo de ironía respecto de su obra y de sí mismo. Por eso los auténticos creadores no se toman tan en serio los premios que reciben, y también por esa razón los regímenes políticos siempre quieren domesticarlos para la causa del conformismo. Concebir la propia vida como una obra de arte que permita exponer a otros la persona secreta que somos y el mundo que lo hace posible, significa entender nuestra estancia en el mundo como un diálogo continuo en el que nadie tiene derecho a imponerle a otro su visión de las cosas. Platón temía que los ciudadanos griegos demasiado acostumbrados a la poesía y la tragedia, se tomaran la vida tan poco en serio que acabaran cuestionando el orden político y renunciando al lugar que la naturaleza supuestamente les había asignado por su nacimiento –en la cima del poder político a los propietarios y en la oscuridad del trabajo incesante a los esclavos. Por eso Platón desterró a los poetas de su República ideal. El arte puede ser sumamente peligroso a los ojos de quienes carecen de sentido del humor, que siempre son los poderosos, los intolerantes, quienes creen que están en el mundo para imponer a los demás la visión de las cosas que ellos habrían obtenido de manera privilegiada.


La creación artística, siendo un asunto tan íntimo, tiene una dimensión política que es irrenunciable. El siglo XX conoció esfuerzos ideológicos por convertir la política en un asunto estético, y las consecuencias fueron funestas. La primacía de la voluntad del poderoso, el sacrificio de cualquier recurso humano para conseguir la imagen ideal del mundo o la devoción a las leyes de la naturaleza que señalan el lugar “natural” de los ciudadanos de primera y segunda clase, son algunos de los elementos de inspiración “estética” que los totalitarismos del siglo XX amalgamaron con las consecuencias de violencia y barbarie que todos conocemos. A estos “artistas” de la política se les olvidó que la creación artística es el espacio privilegiado de la libertad, y por tanto no pueden sacrificarse seres humanos con el mismo placer inocente con que se golpea el mármol para extraer una escultura.


En estos días, México ha conocido un nuevo presidente de derecha que desde estos primeros momentos de su gobierno empieza a imponer su visión “artística” de la política. Desde la campaña presidencial, él empezó a hacer pública su imagen ideal de país, su “visión creativa” del México que desde su punto de vista es deseable. Pero se le olvidó que a esa imagen no corresponde la realidad de un país dolido, plural, sangrado hasta los huesos y, sobre todo, empobrecido hasta el grado de que para la gran mayoría de sus habitantes es imposible pensar su vida como una obra de arte. En su visión del mundo, no caben muchos mundos. No existe para la gran mayoría de mexicanos sumidos en la miseria la posibilidad de detenerse un momento de sus días marcados por la miseria y el hambre, para pensar cuál es la persona oculta que hay en ellos y cuál es el mundo que la hace posible, como quería Pamuk. El arte es también cuestión de política, en sentido literal y metafórico.


En estos días también conocimos el presupuesto que ha propuesto nuestro nuevo presidente, en el que se anuncia un recorte al gasto de la Universidad Nacional, una disminución de los fondos destinados a la prevención del VIH/SIDA y una actitud ambivalente hacia la normatividad que debería frenar la voracidad de los grandes emporios comerciales y de comunicaciones de este país. El diputado de derecha encargado de defender el recorte al presupuesto de la UNAM, y de solapar la actitud del presidente, dijo hoy que esta casa de de estudios no merece ningún estímulo económico, pues su productividad está en duda y su aportación a la cultura del país se limita a terrenos tan inútiles como los de las humanidades y las artes. Porque para este funcionario, y como diría el agente Fox Mulder, la verdad está en otro lado, en la tecnocracia, en una visión limitada del liberalismo y en la moralina que convierte a la discriminación en un problema no de derechos fundamentales sino de caridad El presidente Calderón tiene una visión de la política como arte muy curiosa. Seguro no ha leído a Pamuk ni sabe de la libertad personal que él asocia con el arte. Más bien, me recuerda a esa imagen memorable de la clásica película Frankenstein de James Whale: aquella en la que el monstruo empieza a jugar con una niña a la orilla del río, mientras ella lanza margaritas al agua. El monstruo, fascinado con la facilidad del juego, acaba lanzando a la niña al agua, pensando que su vida es tan poco útil como esas flores con las que juega. Sólo que en el caso de México, cada vez son más las vidas que están en posibilidad de ser lanzadas al agua sin remedio.

14 comments:

Arkturo said...

Eres un genio mario, .. sabes México me recuerda a mí, .. el hecho de que las políticas influyan hacía la sociedad, y estás a su vez no desarrollen el potencial tan enorme que puede llegar a tener al hecho de liberar ese mundo interno que todos traen, se me ah hecho una putada, la estética y el arte que a veces el mismo hombre conlleva en su adentro es solo un mundo unitario a entender.. Pumuck es un genio,.. y tú allí le sigues,..

por lo que veo no eh estádo equivocado con las ideas tan raras de los múndos internos que llevo dentro

LabJournal said...

Google bombing al diputado!! mas info en:

http://lab-journal.blogspot.com/2006/12/primee-ataque-de-la-derecha-mexicana.html

el juntacadáveres said...

muy ciertas tus palabras... creo que es más que evidente el desprecio del nuevo gobierno por la educación y las artes... hemos de suponer que para "ellos" que pagaron miles de pesos por su educación les parece imposible concebir que ésta pueda ser pública y gratuita... en fin... esperemos que sus propuestas no pasen... esperemos...

Mario said...

Arkturo:

A mi generación le tocó lidiar con todo el desmadre al interior de las universidades públicas, derivado de la burocracia, las mafias que restringen los relevos de las nuevas generaciones que quieren integrarse a los centros de investigación, etcétera. Pero también nos tocó aprovechar la diversidad de puntos de vista y de personas que sólo tienen cabida en lugares como la UNAM, la UAM o el IPN... Lo que me deja muy escéptico respecto del futuro es que este patrimonio cultural pueda pasarse a la siguiente generación, la tuya, a menos que reforcemos la vigilancia sobre el gobierno de derecha que recién inicia y no tiene pudor en demostrar su insensibilidad social... Un abrazo

Labjournal:

Aunque parece spam el comentario, demósle un buen bombatrdeo al burro de Padilla, aunque sea informático... Saludos

Juntacadáveres:

Ni qué decir de estos tipos que se permiten jugar con tal cinismo con el destino de muchas personas que no tuvieron la fortuna de disfrutar de su contexto económico... Aunque pensándolo bien, no se si en el caso de estos políticos de derecha, los millones invertidos en educación les hayan servido de algo... Un abrazo, y hay que vigilar muy de cerca estas cosas...

Zelig said...

Mis condolencias por vuestro nuevo presidente querido Mario, desde aquí se siguió muy de cerca las elecciones mexicanas y toda la polémica de después con López Obrador. Seguro que la economía mexicana crece con los tecnócratas neoliberales, pero lo que es seguro también es que el pueblo será más pobre si cabe.

Por cierto, te puedo preguntar ¿qué visión tenéis allá del Subcomandante Marcos? Aquí desde la izquierda siempre se le ha visto con un poso romantico, pero con claroscuros, nadie se declara abiertamente admirador de él (para la derecha debe ser algo así como Stalin, pero es que la derecha española lleva un tiempo enloquecida). Una vez hablé con un profesor mexicano y me dijo que realmente la gente de Chiapas no quiere a Marcos porque no es uno de ellos.

Arkturo said...

gracias por todo :)

B.B.B king said...

and we don't care about the young folks

talkin' bout the young style

and we don't care about the old folks

talkin' 'bout the old style too

and we don't care about their own faults

talkin' 'bout our own style

all we care 'bout is talking

talking only me and...

Mario said...

Zelig:

Me da mucho gusto ver que ya has retomado el vicio de la blogósfera. Se te extrañaba mucho, en serio.

Sobre Marcos, pues en México sigue siendo como tu dices una figura de claroscuros, más oscuros que claros con el paso del tiempo. Cuando se declaró en rebeldía el EZLN en 1994, era indudable la fuerza de sus reivindicaciones sociales y de sus reclamos de inclusión para los indígenas. Además, siempre me ha parecido que Marcos era muy consciente de lo que Habermas denomina la fuerza ilocucionaria que necesita todo movimiento social para impactar en la esfera pública. Esto es, tener no sólo un discurso sobre la justicia social correcto, sino encontrar la forma de expresión más adecuada para llevarlo al gran público de la sociedad civil. ¿Te acuerdas de los comunicados que finalizaban con citas de poesía, las fábulas de Durito, la movilización por internet? Todo eso posibilitó que el gobierno mexicano no hiciera lo que usualmente hace en estos casos, es decir, reprimir brutalmente. Al cabo del tiempo, muchos otros movimientos sociales se fueron reconociendo en la lucha por la reivindicación de los indígenas. La esfera pública mundial se contagió de la justicia implícita en las demandas de Marcos.

Para el año 2000 vino la alternancia en el poder que sacó al PRI de la presidencia después de 70 años de dictadura (que Vargas Llosa definió como la dictadura perfecta no de un hombre sino de una idea: la de la revolución como referencia en el imaginario identitario de los mexicanos). A Marcos le acabó pasando lo mismo que a Fox, aunque sus idearios son por supuesto irreductibles. Ellos no se dieron cuenta de que el enorme capital social con el que contaban tenía que encontrar una tradición institucional si lo que querían era dar permanencia a sus demandas de justicia y traducirlas institucionalmente. No basta con tener razón, sino tambíén con ser un político de altura para saber generar los consensos necesarios. Como decía Hannah Arendt, en el mundo griego Aquiles se convirtió en la referencia para el valor heroíco, porque en él podían reconocerse todos los atenienses necesitados de coraje cívico. Pero cada vez eran menos los mexicanos que se reconocían en la lucha de Marcos. Como tú dices, los propios indígenas fueron parte de la disidencia.

Hacia los días finales del gobierno de Ernesto Zedillo, y cuando la victoria de Fox todavía era insegura, un grupo de indígenas chiapanecas se le aparecieron al entonces presidente en un acto oficial. Zedillo inmediatamente pensó que ellas eran parte del EZLN y que sus demandas se reducían a lograr la autonómía de sus comunidades. Con sorpresa, ellas dijeron que no querían leyes especiales, sino la protección universal de la ley frente a la violencia de sus propias comunidades, la intolerancia religiosa y los conflictos agrícolas.

No es poca cosa lo que está en juego en la política. Se puede, y se debe criticar el funcionamiento de las instituciones, pero no se puede sin más pedir que se tiren por la borda. Las instituciones sirven, precisamente, para coordinar en un marco de justicia las vidas de personas diferentes y plurales. Son las cosas más sagradas para las personas (como la identidad étnica que Marcos defendía) las que provocan los conflictos más violentos en política. Se debe buscar una alternativa institucional y no sólo expresiva.

México está dividido frente a hitos como los que representan Marcos y López Obrador para la izquierda mexicana. Incluso debemos cuestionarnos si la nuestra es una auténtica izquierda comprometida con la justicia social y el respeto por la ley. Cada vez es más frecuente que los amigos y los familiares acaben enfrentados por su simpatía por tal o cual personaje político. El problema, querido Zelig, es que criticar un extremo de la ecuación no te garantiza que el otro polo sea confiable. El desastre político es generalizado. Y no soy muy optimista al respecto. Cada vez más veo entre mis amigos gente que pone los ojos hacia afuera, pues dirigir la mirada hacia la realidad nacional provoca unas profundas rabia y tristeza. Todos quieren huir. Me recuerda esa película del cubano Gutiérrez Alea, "Memorias del subdesarrollo"...

Arkturo:

Gracias a vos, y sobre todo, te mando un abrazo por todo lo que está por venir... Saludos

B.B.B. King:

You're my picture on the wall,
You're my vision in the hall,
You're the one I'm talking to,
When I get in from my work,
You are my girl, and you don't even know it,
I am living out the life of a poet,
I am the jester in the ancient court,
And you're the funny little frog in my throat.

I had a conversation with you at night,
It's a little one sided but that's all right,
I tell you in the kitchen about my day,
You sit on the bed in the dark changing places,
With the ghost that was there before you came,
You've come to save my life again.

I don't dare to touch your hand,
I don't dare to think of you,
In a physical way,
And I don't know how you smell,
You are the cover of my magazine,
You're my fashion tip, a living museum,
I'd pay to visit you on rainy Sundays,
And maybe tell you all about it, someday.

herr Boigen said...

Mi vida es una película pornográfica...TODA!
Bueno, no toda... otra parte, es una movie snuff ;)

Senses & Nonsenses said...

excelente post. no había podido dejar comentario porque no podía firmar al no permitir comentarios anónimos gracias a santo blogger.
tienes un blog magnífico, de los que te hacen pensar.
un abrazo.

Medeo Mandarino said...

Y el título me recuerda varios capítulos de Una moral de lo minoritario, de mi querido y nada extraviado Didier Eribon...

Mario said...

Herr Boigen:

Entre la pornografía y el snuff, exactamente como la vida política nacional... Sólo que supongo que esta película porno que es tu vida estará llena de ironía, sentido del humor y tendrá un soundtrack de miedo... Saludos

Senses:

Pues eso: que siempre da gusto saber que lo que escribe uno se lee y que así se rompe la maldición del eterno tesista, a quien sólo lee él mismo y su asesor antes de que sea archivada su obra en la biblioteca de la Universidad...

Medeo:

Más o menos en el 98 o 99, cuando recién había entrado a la Universidad, me tocó ver a Eribon en una mesa redonda dentro de la Cátedra Focault que orgqaniza la UAM cada año... Genial, como tú sabes... Y ahora que lo dices, incluiré esa "Moral de lo minoritario" entre mis lecturas pendientes inmediatas... Un abrazo

Caronte said...

Magnífico post(como todo el blog). Esperemos que a Kundera sí le den el premio NObel que sin duda merece. Saludos

Mario said...

Caronte:

Bienvenido por estas tierras. Leí tu entrada sobre "Persona" de Bergman y yo ahora estoy bastante perturbado por "Escenas de un matrimonio"... Kundera y Bergman: dos referencias compartidas... Un abrazo