Friday, December 15, 2006

The Love of Richard Nixon



“The world on your shoulders,/ The love of your mother,/ The fear of the future,/ The best years behind you,/ The world is getting older,/ The times they fall behind you,/ The need it still grows stronger,/ The best years never found you”.


Así comenzaba el primer sencillo que el grupo inglés Manic Street Preachers lanzó en 2005 de su disco Lifeblood y que se titulaba, precisamente, “The Love of Richard Nixon”. Los Manic Street Preachers son conocidos por sus comentarios políticos y por su escepticismo que a veces deviene en cinismo puro. Este grupo inglés intentó retratar a Nixon desde una hipotética simpatía que se podría sentir por el ser humano diferenciado del político. Nixon tuvo una madre que lo quiso, como todos. A veces sintió que el mundo se le iba encima y que sus mejores años habían sido consumidos en tareas imposibles, como muchos hemos sentido. Nixon impulsó como ningún otro presidente estadounidense la investigación científica para el tratamiento del cáncer. Entonces, concluyen los Manic Street Preachers, todos quienes se esfuerzan por cambiar el mundo merecen encontrar el amor, incluso Richard Nixon.


¿Por qué dedicar una canción a Richard Nixon, quien sigue apareciendo en los imaginarios políticos mundiales como paradigma de la mentira y la manipulación? Si Kennedy es un personaje trágicamente malogrado, Nixon representa la conclusión fársica de una tradición política que inspiró a Alexis de Tocqueville para afirmar que en Estados Unidos la igualdad no era una imposición del orden legal sino una serie de prácticas comunes y compartidas que daban identidad a esta comunidad tan diversa. Los Manic Street Preachers alguna vez dijeron que Nixon era una figura satanizada y amada a partes iguales, y que ellos no sentían por él una simpatía en particular, pero tampoco creían justo culparlo exclusivamente por la destrucción que generó la incursión armada en Vietnam o por la extensión del conservadurismo que niega derechos a los grupos de la diversidad sexual, limita el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo o censura la investigación científica de vanguardia en genética por considerarla obra del diablo.


En Hamlet, Shakespeare hace decir a su protagonista que algo podrido infecta la atmósfera de Dinamarca, pues la corrupción moral se ha generalizado y nadie parece sorprendido por las intrigas del poder político. Desde un punto de vista menos trágico y más pop, los Manic Street Preachers parecen querer decir que algo huele a podrido en Estados Unidos, si la historia reciente se vuelve difícil de evaluar en toda su justeza y al margen de prejuicios que satanicen o glorifiquen la actuación de seres humanos con los que necesitamos saldar cuentas.


Nixon sigue siendo un personaje controversial. Para Hannah Arendt, con su mandato se ilustra el carácter esencial de la política: ser un espacio de apariencias. Esto significa que no existe una esencia de la política, sino que el discurso político se configura a partir de lo que todos decimos en público y de nuestras acciones con pretensión de legitimidad. No existe una lógica secreta del poder político, porque la política es exposición a la evaluación crítica de todos los ciudadanos. Por eso es que Arendt afirmaba que la violencia está excluida de la política: porque sus razones no son las del discurso ni las de la opinión que puede leerse críticamente desde una posición contraria, sino las de la fuerza que es muda por definición. Arendt afirmaba que Nixon conocía perfectamente este carácter frágil y cambiante de la política, y que por eso pudo empezar a mentirles a los ciudadanos estadounidenses hasta tal punto que nadie, ni él mismo, pudo distinguir el engaño de la realidad. Pero, desde el punto de vista de Arendt, si a Nixon lo hubiera frenado una esfera pública atenta a evaluar sus decisiones y los ciudadanos no se hubieran creído que la política es un asunto de expertos y ajeno a sus intereses inmediatos, la historia se habría escrito de manera muy diferente.


Es cierto que, como cantan los Manic Street Preachers, Nixon fue un ser humano común y corriente. Un individuo tan susceptible a la corrupción y la mentira como todos en ausencia de un sentido de la responsabilidad política. Probablemente, Nixon fue amado con la misma intensidad con la que muchos lo detestamos. Pero el amor no es un asunto de interés político, pues las acciones de las personas no sólo se restringen a su esfera íntima. Lo que hacemos, de manera inesperada e impredecible, afecta a los demás en el ámbito social. Frente a esta imprevisibilidad de la acción, Arendt exige la asignación de responsabilidad y la actualización de un espacio público en sentido democrático que permita que ningún criminal escape impune (como sucedió recientemente con Pinochet).


Arendt ha sido muy criticada por su toma de postura por el republicanismo cívico que exige a los ciudadanos comprometerse de tiempo completo en la política. Ella pensaba que nada es definitivo en la historia y que, por ejemplo, el totalitarismo se hubiera podido evitar si las teorías racistas y la concepción étnica de ciudadanía pudieran haber sido criticada en un espacio público democrático. Y es evidente que esta tarea hubiera exigido una participación activa de todos los ciudadanos. Los críticos liberales de Arendt afirman que pedir a los individuos el día de hoy que abandonen sus intereses particulares y la maximización de sus ganancias, para comprometerse con una vigilancia de los políticos y del espacio público es, simplemente, pedirles demasiado. Sé que el republicanismo cívico de Arendt y otros teóricos políticos requiere reformularse para que las libertades individuales puedan ser garantizadas frente a las exigencias de la comunidad y la tradición. Pero también tengo la intuición de que renunciar a la política como un asunto común que requiere toda la atención, es demasiado peligroso.


Cuando Nixon gobernó, se rodeó de toda una serie de supuestos “expertos en asuntos nacionales” que le garantizaban el éxito en Vietnam, la restauración de los valores cristianos y que Estados Unidos tendría todo el derecho a colonizar el mundo de acuerdo a su particular visión del beneficio material. Lo que no pudieron prever los expertos de Nixon era que nadie puede controlar las consecuencias de los actos humanos. El gabinete de nuestro nuevo presidente en México ni siquiera tiene una composición que podamos reconocer como “de expertos en temas nacionales”. Frente a una irresponsabilidad política de este tamaño, creo que la única forma de no sentirse tentado por el pesimismo es retomar esta idea republicana de comprometer activamente a los ciudadanos en la evaluación crítica de las acciones del gobierno. Efectivamente, implica muchos costos renunciar a los intereses personales, pero es más lo que está en juego si pensamos que la política no nos afecta. La mayoría de los actos humanos son políticos por definición, dado que se insertan en una red de relaciones interpersonales sobre la cual no podemos tener control completo del resultado de nuestras acciones.


Efectivamente, como cantan los Manic Street Preachers, debemos ver a Nixon no como un demonio ni como un santo, sino simplemente como un ser humano que requiere una asignación justa de responsabilidad individual. Es un asunto de memoria histórica, pero también de justicia material para los afectados por las decisiones de Nixon. Hace pocos días El País publicó que en Vietnam siguen naciendo niños con malformaciones severas y discapacidades mentales que nadie se merece, y menos como consecuencia de una actuación política irresponsable. Todos merecemos encontrar el amor, incluso Richard Nixon. Pero también es cierto que el amor que se puede sentir por un ser humano no es suficiente motivo para eximirlo de sus responsabilidades.

9 comments:

herr Boigen said...

Hannah Arendt tenía -tiene todavía- mucha razón al afirmar el papel del público en el desempeño político. Si las personas no reclaman, no gritan, no hace nada, ¿qué podemos esperar entonces? A mi me preocupa el grado de desentendimiento de la gente en este país por temas tan urgentes como los que ya nos sabemos (desempleo, desigualdad, etc.), pero más aún me preocupa la indiferencia frente a la naturaleza. Lo siento, pero el ser humano me vale madre y más aquellos que se sienten seres especiales y esperan amor y comprensión de todos y por todo; creo que se pueden defender solos. Mas hay algo que es más grande y que lo engloba a él y a los demás seres a lo cual le estamos dando en la madre de una forma rapaz y aterradora que en unos años nos va a cargar a todos.

Arkturo said...

hoy cumplo años xD






no cabe duda de que aún soy un puberto.

Senses & Nonsenses said...

todos tenemos que asumir con responsabilidad nuestros actos. hay algunos humanos que hacen cosas inhumanas y no debemos permanecer impasibles ante ello. al menos que nos quede la protesta.
un abrazo.

Arkturo said...

la politica apesta en ocasiones

OCHO said...

De acuerdo. Ese involucramiento se ve especialmente difícil en México ante unas circunstancias de retroceso en las libertades políticas: de represión social y de censura en los medios de comunicación como no se había visto quizá desde el salinato, por ejemplo: http://www.jornada.unam.mx/2006/12/16/index.php?section=politica&article=012n2pol

Saludos!!

Zelig said...

Uno de los mejores conciertos que he visto fue uno de los Manic Street Peechers hace unos años, el cantante (el gordo, no el que desapareció), daba unos saltos que yo con unos cuantos kilos menos sería incapaz de reproducir. Lo que no recuerdo es si cantaron esta canción...

Mario said...

Herr Doktor Boigen:

Tienes mucha razón: mientras nos desgastamos en infiernitos e integramos la agenda pública a partir de soberanas nimiedades, hemos perdido de vista el gran tema pendiente, no sólo de México sino de todo el mundo. Por eso es que me parece más despreciable (si es posible) el Partido que en México secuestró el movimiento ecologista al grado de desacreditarlo... Como tú, no soy muy optimista al respecto. Supongo que un día, por fin, la tierra se librará de nosotros como los parásitos que somos y todo volverá a empezar de cero...

Arkturo:

Felicidades, atrasadas... Porque, como decían Los Superlegeantes, a los dieciséis yo sabía que ye iba a conocer, y allí estabas tu y yo sentados en el banco del ciberespacio... Un abrazote y mis mejores deseos... Ah, y efectivamente, la política apesta y la democracia es el peor sistema de gobierno, claro, a excepción de todos los demás...

Senses:

Precisamente, Arendt dijo, a propósito de la imposibilidad de articular una resistencia sistemática en los campos de concentración, que lo menos dañino políticamente en estos "tiempos de oscuridad" es negarse a colaborar con la barbarie... Estos pequeños actos de resistencia, de crítica, de vigilancia sobre la política, a la larga contribuyen a generar un espacio público democrático que sea el verdadero punto de partida para acciones políticas auténticamente responsables... No es sencillo, como todo lo que vale la pena...

Ocho:

Exacto. No podría estar más de acuerdo. Y esto viene a confirmar que nuestro país carece de memoria. Celebramos que la libertad de expresión sirva para convertir en motivo de discusión nacional el contenido de la telenovela de mayor rating o para ventilar los asuntos privados de los actores de televisión. ¿Y el contenido político de los medios? Hoy resulta que Jacobo Zabludovsky es un gran periodista, y ya se nos olvidó que (como afirmó Dennie Dresser) el encabezado de su noticiero el 2 de octubre de 1968 fue que "éste era un día tranquilo y soleado como hace mucho no se veía". ¿Éstas son nuestras referencias cuando hablamos de libertad de expresión?... Hoy los diputados se sienten héroes al gravar con impuestos a las refresquerqas y tabacaleras, pero ¿cuándo se pronunciarán en contra de los monopolios en los medios de comunicación?

Zelig:

Hace poco me tocó ver al buen Morrisey en la Ciudad de México en la misma situación que tú comentas con los Manic: saltando de muy buen humor y con mucha energía, a pesar de que la edad y el peso se le han ido encima... Un abrazo...

tnf25 said...

te habia dicho que me pareces un genio?...Amor y Discurso Politico en un mismo posteo...genial!!!!

Mario said...

Gracias, TNF25... El amor y la política, tan antitéticos y tan metafórica su relación con la individualidad... ¿Puede ser la solidaridad la traducción política de un sentimiento tan íntimo como el amor? Si es así, la mayoría de las sociedades modernas disponen de momentos históricos en los que la solidaridad se ve desplegada de manera espontánea en el espacio público (la Revolución Francesa, la Húngara, la Primavera de Praga, etc.). ¿Qué pasa con México? ¿Dónde esta nuestro referente histórico para pensar la solidaridad?... COmo siempre, te mando un abrazo...